Setas

Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar

ANTONIO MACHADO

El camino y nada más. En tu caso, el camino y MUCHO MÁS.

Cargas cestas a montones pero incluso cuando no es así, no te vuelves de vacío.

Un gran desayuno, un buen paseo por tu querida montaña, unas vistas espectaculares y la desconexión que ello supone de la gran ciudad.

Pero, sobretodo, el placer de la buena compañía y la satisfacción de encontrar un tajo de ceps, o de rovellones...

y degustarlos en casa cocinados por la mama o por ti mismo. Y conservarlos para, en junio, por San Juan, comer un fricandó con llanega blanca.

 

¡Buen provecho!